«Animales Trágicos. Una teoría del psiquismo entre Schiller y Freud».

(Seis lecciones)

José Luis Villacañas Berlanga

(Catedrático Emérito UCM y Profesor Adjunto UDP)

 

Instituto de Filosofía

Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades

18 de Marzo – 22 de abril 2026

 

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PREMISA

Freud dijo una vez: “Los poetas son aliados preciosos [del analista] y su testimonio debe ser tomado con atenta consideración, ya que ellos suelen saber una cantidad de cosas entre el cielo y la tierra que nuestra filosofía no sospecha.” Esta cita produce un efecto muy especial de intensificación. No solo nos propone que tengamos en cuenta a los poetas, sino que lo hace citando a uno de ellos, y uno muy apreciado por Freud. Shakespeare y Hamlet son invocados en silencio como testimonio verdadero de que, en efecto, los poetas saben cosas que una filosofía no sospecha. Aunque no podemos precipitarnos a la conclusión de que Freud considerara su campo como el de la filosofía, resulta evidente que aquí filosofía es sinónimo de búsqueda de la verdad y, por tanto, de ciencia. Quizá ya en el verso de Shakespeare es así. Por eso también se podía aplicar a la ciencia de la psicología. De ahí que en otro lugar de La Gradiva añada: “Se dice en general que el poeta debe evitar los contactos con la psiquiatría y dejar a los médicos la tarea de describir los estados mentales patológicos. Pero en realidad, ningún poeta verdadero ha respetado esta prescripción. La descripción de la vida interior del ser humano es exactamente su campo específico y siempre ha sido el precursor de la ciencia y también de la psicología científica.” Resulta muy clara la condición de este intercambio productivo de ciencia y literatura. Se refiere a un tipo de literatura que tiene como campo específico la descripción de la vida íntima del ser humano. Ahí la poesía ha ido por delante de la ciencia. Por eso concluyó que “Ni el poeta puede escapar al psiquiatra ni el psiquiatra al poeta. El tratamiento poético de un tema psiquiátrico puede, sin perder la propia belleza, resultar correcto.” No poder escapar a la literatura, de eso se trata. No poder escapar, tampoco, a la belleza.

Freud estaba describiendo su propia relación con la literatura cuando escribió esta frase. Desde el principio fue así, mucho antes de fundar la ciencia del psicoanálisis. En realidad, estaba describiendo un contexto de descubrimiento de su ciencia, que no es posible sin la reflexión sobre la literatura. Esto no es algo de adorno en la construcción de la obra de Freud, sino estructural. Si un día dijo que el psicoanálisis es una ciencia no del ver, sino del escuchar, a los primeros que escuchó Freud fue a los literatos. Cuando sistematizó sus descubrimientos en Lecciones Introductorias, la obra que Freud elaboraba al compás de su propia madurez como científico, por ejemplo, para explicar los lapsos de un modo comprensible e irrefutable, utilizó diferentes obras de Shakespeare [sobre todo Mercader de Venecia, Rey Lear]; para determinadas teorías de la culpa y de la bisexualidad utilizó a Macbeth; para generalizar el complejo de Edipo, a Hamlet. Mi propósito es mostrar que también utilizó a Schiller y algunos de sus dramas, tanto como iluminación vital como inspiración teórica. En realidad, el psicoanálisis fue el cristalizado de un ingente saber literario. Pero, sobre todo, el saber literario fue para Freud la fuente de una comprensión del mundo y de la vida dentro de la cual el psicoanálisis tiene sentido porque ilumina de forma transparente la relación entre la aspiración vital del propio Freud y el tipo humano que deseaba configurar con el psicoanálisis. Quizá hoy, cuando no sabemos hacia qué tipo de humanidad nos dirigimos, recordar la posición freudiana nos permita entender por qué se puede llamar clásica a la contemporaneidad que tanto él como Max Weber definieron. Lo es por una síntesis sin precedentes de buscar la verdad y, al mismo tiempo, mantener la confianza en el mundo, de no engañarse, pero no dar al ser humano por perdido.

Lecciones:

  1. Freud y la literatura clásica alemana. Miércoles 18 de marzo – 18:00 horas

Es conocida la relación del psicoanálisis y la literatura en general. Su uso masivo de Shakespeare, por ejemplo, es notorio para la ejemplificación de aspectos muy importantes de los lapsos y chistes que llevaron al descubrimiento de un inconsciente singular y personal -bien diferente de las teorías genéricas y abstractas de lo inconsciente que se habían ofrecido con anterioridad. Esta lección intentará comprender la específica relación de Freud con la literatura clásica alemana, sobre todo con Schiller y Goethe, pero también con algunos autores menores. No se trata de una relación genérica de la obra de Freud con la literatura, sino de considerar que esta relación con la literatura clásica alemana es constituyente de doctrinas fundamentales del psicoanálisis clásico, a diferencia del psicoanálisis lacaniano, que utilizará otras fuentes literarias.

  1. Schiller: Una fenomenología del equilibrio psíquico. Miércoles 25 de marzo18:00h.

Esta lección tratará de exponer la obra teórica de Schiller que, como se sabe, estaba poderosamente inspirada en Kant. En efecto, a partir de su ingreso como catedrático de Historia en la Universidad de Jena, y tras la publicación de la obra crítica completa, Schiller desplegó una obra teórica de importancia que lo llevó a una mediación decisiva de las Tres Críticas kantianas en una antropología en la que educación estética diseñaba un horizonte que replanteaba toda la época revolucionaria iniciada en 1789, y que llevaría a la irrupción de un militarismo que no ha cesado. Lo decisivo es que, de esta manera, a través de sus reflexiones sobre lo sublime y sobre la tragedia, Schiller alteró la teoría kantiana de la libertad de un modo fundamental. Este descubrimiento tendría efectos decisivos en su obra literaria final y por supuesto resulta decisiva para una teoría de las pulsiones elaborada por Freud.

  1. “Don Carlos, Príncipe de España” y el Problema del Psicoanálisis. Miércoles 1 de abril – 18:00h

En esta lección ofreceré un análisis de esta imponente obra, famosa por la opera que luego le dedicaría Verdi, central para la comprensión de la historia hispana y el sentido de la monarquía imperial, porque debemos rastrear en ella no solo el registro de la tesis fundamental del psicoanálisis, sino porque en ella, que pertenece a la época llamada “republicana” de Schiller, se ofrece una idea política que resulta completamente afín a lo que podíamos llamar una política del psicoanálisis, algo que implica una crítica de la teología política. Este hecho resulta decisivo para entender la obra crítica de Kelsen y la clave de sus posiciones contra Carl Schmitt en una serie de artículos críticos. Este conjunto de referencias nos permitirá replantear el problema del sujeto de la democracia en tanto sujeto psicoanalítico.

  1. El descubrimiento de la pulsión de Muerte: La novia de Messina. Miércoles 8 de abril – 18:00h.

La obra final de Schiller es rica en planteamientos que recogen de forma madura todos sus planteamientos teóricos, pero que en su desarrollo pueden elevarse a casos prototípicos de patologías psíquicas perfectamente analizables desde la estructura teórica del psicoanálisis. El caso de la novia de Messina es especialmente relevante, porque nos muestra una variación de la pulsión de muerte y de sus ricas formas de presentarse, tal y como Freud teorizó en su escrito sobre “La pulsión y su destino”. Esta obra es especialmente relevante por la reintroducción de nuevo en la tragedia de la institución del coro. Por eso es decisiva para comparar la diferencia entre la tragedia antigua y la moderna, un tema que nos llevará a la discusión con la Estética de Hegel.

  1. Schiller, Freud, Derrida: Pulsión de muerte, Metafísica. Miércoles 15 de abril – 18:00h.

La última obra de Schiller permaneció inacabada. La dedicó al falso zar Dimitriv, el supuesto hijo de Iván el Terrible, que se impuso sobre Boriv Gudonov y que acabó asesinado por la conjura de los Boyardos al llevar una política católica favorable a las pretensiones del rey de Polonia, Segismundo III, sobre Ucrania, por cierto, el personaje central de la obra de Calderón, La vida es sueño. Pero, aunque inacabada, la obra -que describe este abigarrado mundo histórico pleno de inestabilidad- es de una lógica impactante al mostrarnos una nueva variante de la pulsión de muerte, anticipándose a los fenómenos que estudió Bataille. Como es natural, no pasó desapercibida a Carl Schmitt, quien la utilizó para caracterizar a Hitler. Ello nos llevará a una reflexión sobre el estatuto de la violencia, en discusión con Derrida-Levinas.

  1. Tragedia, novela o comedia: la forma del psiquismo. Miércoles 22 de abril – 18:00h.

La teoría estética tiene como uno de sus tópicos fundamentales la teoría de los géneros literarios. Esta reflexión ha sido muy elaborada desde Croce a Ortega -en Meditaciones del Quijote-. Como he mostrado en mi obra Freud lee el Quijote, el psicoanálisis ha tenido muy en cuenta la obra de Cervantes y ha elaborado una teoría del humor directamente relacionada con la figura de Don Quijote. Esta teoría, aunque parece menor, es la última descripción de Freud de la estructura del aparato psíquico. En esta lección abordaremos la forma del psiquismo saludable tal y como resulta del psicoanálisis clásico, que como ha se dicho se diferencia de la mirada del psicoanálisis lacaniano respecto del tipo humano que promueve. En cierto modo, como conclusión del curso, se pretende responder a la pregunta de que género literario promueve mejor la educación estética como condición del aparato psíquico equilibrado.