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Bajo los conceptos de autonomía y muerte, estas jornadas examinan una de las ambivalencias más características de la comprensión del arte durante el romanticismo y el idealismo alemán. A lo largo de la modernidad, las obras de arte fueron adquiriendo una independencia progresiva mediante su distanciamiento respecto de las esferas política, religiosa y social, hasta convertirse – en palabras del joven Schelling – en el “organon” de la filosofía. Sin embargo, esa misma independencia lleva consigo la premonición de su fin: la autonomía, al liberar al arte de toda función subordinada a otras esferas, es también lo que vuelve pensable – tal como se ha interpretado en la tradición hegeliana – el anuncio de su fin o muerte.
Autonomía y muerte pueden leerse, por un lado, como dos tesis rivales, en tensión o abierta contradicción; pero también, por otro, como dos aspectos compatibles de un mismo gesto de emancipación. El propósito de las jornadas es examinar la relación entre autonomía y fin del arte tanto en su carácter contradictorio como en su tensión dialéctica.
El primer bloque de la jornada recorre el arco que va del criticismo al romanticismo e idealismo alemanes, unido por la promoción del fenómeno estético como problema central de la filosofía. Kant clausura su proyecto crítico con un análisis de los juicios de gusto, confiriendo a lo bello una dignidad filosófica que Schiller radicaliza: en las Cartas sobre la educación estética del hombre, el impulso de juego se convierte en la instancia mediadora entre naturaleza y libertad. Este gesto no es aislado: el Systemprogramm situa en la idea de belleza el punto de unidad de todas las ideas. Para Hölderlin, el ser previo a la escisión entre sujeto y objeto resulta inaccesible al concepto y solo admite una aproximación estética. Un gesto similar se encuentra en el entorno romántico de Jena, donde, desde planteamientos distintos, el arte compensa un límite estructural de la reflexión filosófica. Para Novalis y Fr. Schlegel, lo absoluto escapa a toda fijación racional, de modo que, como dirá Schlegel, “Allí donde acaba la filosofía, debe empezar la poesía”.
Frente a este protagonismo del arte se despliega su contrapartida crítica: la sospecha sobre su estatuto frente a la filosofía. Ya advertida en la crítica platónica a los poetas, esta sospecha adopta su forma más radical en Hegel, para quien es la autonomía conquistada por el arte – su desligamiento de toda función religiosa o política – la que hace pensable su fin como forma suprema del espíritu: liberado de todo, el arte solo puede desplegar plenamente su propio principio, pero es ese principio el que resulta superado por formas más adecuadas a la verdad, como la religión y la filosofía.
El congreso se realizará los días 3 y 4 de diciembre en el Instituto de Filosofía de la Universidad Diego Portales. Invitamos a toda persona interesada en participar a que envíe un resumen hasta el 15 de octubre a:
Actividad patrocinada por el Proyecto ANID-FONDECYT Iniciación N.º 11251532