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Desde archivos marcados por la historia europea hasta un campus universitario en medio del Amazonas, pasando por conversaciones decisivas, estas experiencias muestran cómo la filosofía se construye también en el desplazamiento, en la amistad intelectual y en el diálogo situado. Los testimonios que siguen relatan viajes que no solo ampliaron horizontes académicos, sino que dejaron huellas duraderas en la forma de pensar, investigar y enseñar filosofía.
Celeste Vecino. Refugio en el Husserl-Archiv.
“Lo más llamativo de mi estadía en Europa este año fue haber experimentado de cerca los vestigios que dejó la Segunda Guerra Mundial: una bomba (inactiva) hizo que la policía alemana golpee mi puerta una mañana y me ordene evacuar el lugar de forma urgente. La ciudad de Colonia (Köln) está plagada de bombas enterradas que eventualmente son descubiertas y retiradas, asegurándose previamente de que estén inactivas. Para eso la policía organiza operativos de evacuación en las zonas afectadas hasta confirmar que no hay peligro. Aparentemente, esto sucede muy a menudo y nadie (excepto yo) se alarma demasiado. Salí corriendo con lo puesto. Por suerte encontré refugio en el archivo Husserl, que quedó justo por fuera del radio de evacuación -archivo que fue creado originalmente en Lovaina para mantener los miles de manuscritos de trabajo de Edmund Husserl a salvo del régimen nazi. Fui allá para realizar una estancia de investigación en el marco de mi proyecto Fondecyt postdoctoral “La noción de naturaleza de Husserl a Merleau-Ponty”. Además de esta estancia, mi visita incluyó otra estadía en París y tres participaciones en conferencias internacionales que fueron muy enriquecedoras. Durante este tiempo pude encontrarme con colegas e investigadoras/es que conocí durante mi doctorado, reactivar redes y crear otras nuevas. A pesar de esa mañana alemana, el saldo fue muy positivo”.

Pablo Pulgar Moya. Hegel Amazónico.
“A comienzos de diciembre viajé a Manaus, en el estado de Amazonas, Brasil, para participar en un congreso sobre naturaleza y antropología en la filosofía de Hegel. El encuentro resultó especialmente significativo, ya que abordaba directamente una de las líneas de investigación que estoy desarrollando, lo que convirtió el viaje en una ocasión privilegiada para discutir mis hipótesis en curso. El contexto del propio desplazamiento también fue parte de la particularidad del evento, pues se trata de un trayecto largo desde Chile -alrededor de diez horas considerando escala-, sumado a un clima extremadamente húmedo. El congreso logró reunir a destacados investigadores brasileños e internacionales, todos maravillados del entorno. Al mismo tiempo, fue una excelente oportunidad para constatar el alto nivel de la investigación filosófica en Brasil. A causa de esta sinergia, durante 2026 estudiantes e investigadores visitarán la UDP para compartir sus trabajos. Un aspecto especial fue el propio campus de la Universidad Federal del Amazonas, que es un gigantesco pulmón verde pensado para ser tanto un centro de investigación y educación integrado en una frondosa área de selva urbana. La relación cercana de la comunidad amazónica con su entorno natural daba lugar a una convivencia especialmente armónica, que marcaba el ambiente de trabajo. Esta experiencia me permitió cotejar espacios que se sitúan fuera de los centros filosóficos más ortodoxos, ya que permiten observar perspectivas que producen reflexiones muy relevantes en diversos campos de investigación. Así, este viaje tuvo un impacto significativo en todo sentido”.

Aïcha Liviana Messina
”Este semestre realicé dos viajes de trabajo. Ninguno de los dos fue neutral”.
“En octubre, estuve una semana en Malta para dictar un curso intensivo sobre Levinas en la European Graduate School. Éramos dos profesoras impartiendo clase: yo al inicio de la tarde, me enfocaba en los textos tempranos de Levinas y en particular en la pregunta: ¿qué significa pensar en tiempos de transformaciones radicales de nuestros contextos políticos? ¿Qué otorga lucidez y qué sería una lucidez filosófica ante un contexto de oscuridad política y social? En paralelo, Judith Butler impartía un curso sobre «Los nuevos autoritarismos” (si es que recuerdo bien). Su curso era justo después del que yo impartía. Nos cruzamos poco pero sí tuvimos una conversación a mi juicio importante sobre los nombres de la violencia, los lugares del mundo desde los cuales emitimos juicios y qué pasa cuando nos desplazamos, y por último hablamos de los quiebres de la amistad que se producen en medio de la violencia, política entre otras. Voy resumiendo algo que me gustaría desplegar pues fue un encuentro intenso, y creo también sorprendente”.
“En diciembre, participé en un coloquio titulado “Levinas en Nanterre” que había sido inicialmente propuesto por un colega y queridísimo amigo, François-David Sebbah, fallecido en agosto. El periodo de Levinas en Nanterre coincidió con muchos acontecimientos políticos, entre otros mayo 68. Durante estos 3 días de coloquio abordamos el periodo de “Levinas en Nanterre” de forma realmente múltiple, pensando en su relación con los y las profesore/as que impartían cursos en ese momento, con los acontecimientos políticos de esa época, su forma de dar cabida a los pensamientos de Nietzsche y Marx (esta fue mi propuesta), su relación con el feminismo (más novedosa de lo que se suele decir) – pero sobre todo estábamos en un coloquio – una reunión científica entonces – inspirado por un amigo, filósofo, colega, profesor – fallecido. Una persona tan entrañable y fina. Como en el Fedón de Platón, había emoción y amistad. No fue un acto conmemorativo y la emoción no ocupó todo el lugar. Pero en estos días fue evidente que la palabra “científica” (entre comillas) es inseparable de la amistad, y que la amistad es mucho más que un asunto privado o público. Es parte de lo que ocurre cuando nos leemos, escuchamos, incluso cuando tratamos de entender y explicar un texto. El coloquio fue realmente maravilloso, tanto por el ambiente como por la calidad de las ponencias. Había muchos estudiantes, lo que es sorprendente porque Levinas no es un autor a la moda. Había muchos estudiantes que vienen de países muy distintos para estudiar, para descifrar los pensamientos, interpretarlos, repensarlos. Lo que podría haber sido solo un tema de estudio : “Levinas en Nanterre” pasó a ser un acontecimiento. Estábamos en Nanterre (en la Universidad Paris Nanterre dónde Levinas enseñó durante un periodo) y el pensamiento de Levinas, tan frecuentemente banalizado, daba lugar a aperturas inesperadas”.

Rocío Garcés Ferrer. Pensar en español.
“Durante mi estancia en la Universidad Complutense de Madrid participé en el congreso internacional “El español, ¿lengua de pensamiento?”, celebrado en la sala de juntas de la Facultad de Filosofía. El encuentro reunió a académicas y académicos, científicos y representantes del mundo editorial de distintos países de Iberoamérica, para reflexionar sobre el estatuto del español como lengua capaz de articular pensamiento filosófico, científico y cultural. Presidida por los retratos al óleo de antiguos decanos, la sala evocaba la continuidad institucional de una larga tradición académica hispánica. Los símbolos, los marcos solemnes y las figuras del pasado recordaban una herencia intelectual vinculada a una época de centralidad cultural e influencia imperial, hoy transformada en patrimonio. Bajo esas miradas inmóviles, sin embargo, resonaban acentos venidos de múltiples geografías: el español peninsular y los españoles de América Latina, cada uno con su ritmo, su memoria y su historia de infidelidades críticas y disidencias creativas. El contraste entre la solemnidad del lugar y la pluralidad viva de la lengua producía una escena elocuente. Pensé entonces que Babel no era una torre, sino esa misma sala de juntas, convertida en cruce de mundos y perspectivas”.
“Mi intervención, titulada “El tema de nuestro tiempo: pensar en español con los pies en la tierra”, partía de una experiencia personal y filosófica a la vez: la de habitar una misma lengua con un pie en cada continente. Entre España y Chile, mi lugar es el de una circunstancia transatlántica. Siguiendo a Ortega y Gasset y en diálogo con la filósofa chilena Carla Cordua, propuse pensar el español no como una lengua abstracta, sino como un suelo histórico y vital desde el cual se articulan formas situadas de orientación en el pensamiento. Pensar en español “con los pies en la tierra” significa reconocer nuestra perspectiva sin renunciar por ello a la búsqueda de horizontes comunes de sentido”.