Silvia Locatelli, Doctora (c) en Filosofía por la Universidad de Lisboa y Aldo Guarneros, Investigador posdoctoral en Filosofía en la Universidad Nacional Autónoma de México, nos relatan sus experiencias tras cruzar al hemisferio sur para participar de cinco días de estudio e investigación sobre la obra de Hegel.

Durante la última semana de julio de 2025, el Instituto de Filosofía UDP acogió la Escuela Internacional de Invierno «La metafísica del concepto de Hegel», un encuentro intensivo que reunió a investigadores de posgrado y jóvenes académicos interesados en la filosofía clásica alemana junto con especialistas internacionales de cinco países distintos. La actividad, en la que colaboraron la Sociedad Iberoamericana de Estudios Hegelianos, el Instituto Cervantes, la Universidad Diego Portales y la Universidad Adolfo Ibáñez, tuvo como eje articulador la doctrina del concepto en la Ciencia de la lógica de Hegel como clave para discutir otros aspectos de la obra de Hegel como sus filosofías de la naturaleza, del derecho o de la historia. 

La escuela contó con la participación de destacados especialistas provenientes de universidades de Europa, Estados Unidos y América Latina —entre ellos, Richard Dien Winfield (Georgia, EE.UU.), Christopher Yeomans (Purdue, EE.UU.), Gregory S. Moss (Hong Kong, China), Karen Koch (Basilea, Alemania), Michela Bordignon (Sao Paulo, Brasil) y Rafael Aragüés (Valladolid, España)—, quienes ofrecieron conferencias y coordinaron seminarios intensivos. Durante cinco días de trabajo, veinticinco participantes de Chile, España, México, Brasil e Italia discutieron en formato bilingüe (español e inglés) sobre la vigencia de la metafísica hegeliana, combinando sesiones plenarias, paneles y grupos de trabajo.

A continuación, Silvia Locatelli y Aldo Guarneros nos cuentan cómo lo vivieron.

¿Cómo fue tu experiencia en Chile y en la Escuela de Invierno 2025?

Aldo: En todos los aspectos del viaje la experiencia fue fantástica. Desde el punto de vista estrictamente académico la calidad del trabajo fue sobresaliente, desarrollado, además, de modo ameno. Tanto las sesiones plenarias como las conferencias resultaron enriquecedoras en razón de la variedad de análisis, críticas y preguntas planteadas. Asimismo, las instalaciones de la sede eran nobles y los convites organizados por la institución receptora nutridos. Por lo demás, Santiago de Chile, según pude apreciar, es una ciudad muy placentera para pasear dada su topografía, arquitectura y conectividad, con bellos parques y sus delicias culinarias, de suerte que la experiencia turística también destaca. Pero, principalmente, siéndome desconocida la gente que participó (salvo por haber visto a lo lejos a uno que otro expositor en algún evento anterior), imaginaba que la Escuela transcurriría con un trato eminentemente formal y distante, lo cual no fue para nada el caso gracias a la cantidad de participantes, la dinámica de las actividades y la cordialidad de organizadores, expositores, estudiantes y “acusmáticos” (hombres y mujeres). La convivencia fue verdaderamente entrañable. Haber hecho migas con todas estas personas —a quienes espero volver a ver muy pronto— volvió la experiencia por completo invaluable.

Silvia: Mi experiencia en Chile y en la Escuela de Invierno 2025 fue realmente muy enriquecedora y formativa. Desde el primer día sentí un ambiente de apertura y colaboración que me permitió aprender no solo de las clases y actividades académicas, sino también del intercambio constante con los demás participantes. La relación con los estudiantes fue muy positiva: cada uno traía consigo perspectivas diferentes, provenientes de su propio contexto de estudio e investigación, y esa diversidad generó diálogos sumamente interesantes y fecundos. Por otro lado, el contacto con los profesores fue igualmente importante. Todos ellos mostraron una gran claridad en sus exposiciones y, al mismo tiempo, una disposición constante para resolver dudas, orientar y dialogar de manera abierta. Esa cercanía hizo que el aprendizaje fuera más profundo y significativo. Finalmente, me gustaría destacar la forma en que se organizó la Escuela: un ambiente horizontal y relajado, que favorecía la participación activa y el trabajo colectivo. Creo que ese estilo es, sin duda, la mejor manera de aprender y de trabajar juntos. 

¿En qué temáticas enfocas tus investigaciones en filosofía? ¿De qué manera ha aportado la Escuela a los problemas de investigación que enfrentas?

Silvia: Mis investigaciones en filosofía se centran principalmente en la obra de Hegel, en particular en la cuestión de la diferencia sexual dentro de su pensamiento. Por eso, la Escuela de Invierno 2025 fue una oportunidad perfecta para mí, ya que me permitió profundizar en distintos aspectos de su filosofía desde perspectivas muy variadas. Durante la Escuela tuve la posibilidad de acercarme a temáticas que van desde la Filosofía de la Naturaleza hasta la Filosofía del Derecho y la Lógica. Este recorrido amplio me dio una visión más completa y articulada del trabajo hegeliano, permitiéndome integrar dimensiones que a veces se estudian de manera separada. Fue muy estimulante poder moverme entre sus diferentes textos y constatar cómo cada parte de su sistema dialoga con las demás, iluminando también mi propia línea de investigación. Estudio a Hegel desde hace ya diez años, y aun así encuentro siempre nuevas formas de aproximarme a su pensamiento. Lo más valioso de la Escuela fue poder compartir estas inquietudes con otros investigadores: el intercambio con colegas que trabajan en problemáticas diversas resulta siempre enriquecedor y abre caminos inesperados para repensar los propios temas.

Aldo: Actualmente desarrollo una investigación posdoctoral titulada Metafísica del habitar ético-político, cuyas temáticas se encaminan a preguntar por el sentido de la virtud y la libertad ética, en contraste con las delimitaciones morales de la valoración, las implicaciones políticas para el sentido de gobierno involucradas en dicha distinción y la comprensión de la paideía filosófica para la formación del ciudadano. Sin embargo, el proyecto posdoctoral se interconecta con una serie de investigaciones iniciadas previamente en torno a la comprensión de la metafísica según su historicismo, es decir, a partir de las diversas comprensiones que ella ha dado de sí misma mediante conceptos o nombres de vario linaje, que caracterizan su quehacer de una manera abierta en lugar de restrictiva, es decir, abierta a su transformación histórica, a otras de las denominadas “ramas” de la filosofía y a otros quehaceres “allende” la filosofía. Consecuentemente, las diversas perspectivas desde las que se abordó el hilo conductor de la Escuela de Invierno, así como las discusiones con especialistas, previas a cada conferencia, resultaron de ayuda para replantearme la relación entre lenguaje y pensamiento según el idealismo, la conexión entre ciencia y filosofía por su método, el sentido de la naturaleza en términos amplios y la historicidad involucrada en todo ello, ideas que estaré retomando para conferencias y artículos que estoy desarrollando actualmente.

 ¿Crees que tenga un valor agregado el hecho de que la Escuela se haya planteado una discusión tan especializada durante tantos días?

Aldo: Ciertamente. Aunque también me parece que, pese al planteamiento de un hilo conductor muy concreto, a saber, la metafísica del concepto en Hegel, el tema fue lo suficientemente abierto como para dar paso a una serie de aproximaciones bastante plurales. En ese sentido, tuve la impresión de haber visto a lo largo de la Escuela dos características: por una parte, un panorama extenso del sentido del concepto en Hegel, amplitud cuya virtud es eludir un análisis restrictivo o reiterativo del tema; por otra parte, una interconexión clara entre las diversas presentaciones que, por tanto, se complementaban en ocasiones, unidad cuya virtud fue la articulación del hilo conductor. Si acaso eché en falta que no se abordase con mayor énfasis el sentido de la metafísica de ese concepto hegeliano. No que no se pudiese colegir algo al respecto a partir de lo desarrollado durante las sesiones; sin embargo, en razón del interés de mi propia investigación, me habría gustado conocer los planteamientos explícitos de la idea de metafísica a decir de cada persona que tuvo a cargo una conferencia, es decir, según tanto las tradiciones que manejaba como las tendencias académicas nacionales, dada la variada procedencia de cada ponente. En síntesis, el tema propuesto me pareció genial, porque la aparente “sencillez” del tema específico daba paso a una gran posibilidad de desarrollos; tema que fue, precisamente, la razón por la que me postulé a la Escuela de Invierno.

Silvia: Sí, ciertamente. Considero que el hecho de que la Escuela se haya planteado una discusión tan especializada durante varios días tiene un enorme valor agregado. Hegel es un pensador de una amplitud extraordinaria, que nos permite acercarnos a temáticas muy diferentes y, al mismo tiempo, profundamente estimulantes. Aunque el método hegeliano es siempre el especulativo, los ámbitos en los que se aplica son múltiples, y cada uno de ellos posee sus propias particularidades, desafíos y potencialidades. Gracias a esta organización prolongada, no solo fue posible profundizar en problemas muy concretos, sino también mantener un movimiento constante hacia nuevas perspectivas. En ningún momento sentí repetición, al contrario: de cada sesión surgieron ideas frescas, preguntas inesperadas y lecturas originales de los textos. Esa dinámica hizo que la experiencia fuera especialmente formativa y siempre renovadora. Además, la duración de la Escuela permitió que las discusiones se desarrollaran con calma, madurando paso a paso, lo cual facilitó tanto la comprensión como la posibilidad de contrastar distintas interpretaciones. El intercambio continuo con profesores y estudiantes generó un ambiente de trabajo colectivo muy enriquecedor. Por todo ello, pienso que esta modalidad intensiva y especializada representa la mejor forma de estudiar a un autor de la complejidad de Hegel.