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Esta integración se proyecta como una oportunidad para profundizar el trabajo interdisciplinario y renovar el lugar de la filosofía en la vida académica y universitaria de la UDP. La nueva Facultad agrupa a las escuelas de Ciencia Política, Historia, Sociología, Administración Pública y Antropología, además del programa de bachillerato en Ciencias Sociales y Humanidades, el Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (ICSO), el Centro para las Humanidades y el Instituto de Filosofía.
Manuel Vicuña, Doctor en Historia por la Universidad de Cambridge en Inglaterra, es el Decano elegido para liderar la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades. Sobre el proyecto institucional, nos comenta: “La nueva facultad no responde a un mero cambio de organización institucional, más bien expresa el compromiso de la universidad con las ciencias sociales y las humanidades, áreas a las cuales les debe buena parte de su prestigio, áreas que han sido determinantes a la hora de darle densidad intelectual a su vocación pública”.
Aïcha Liviana Messina, Doctora en Filosofía por Universidad de Estrasburgo en Francia y Directora del Instituto de Filosofía, recibe la creación de la nueva facultad como una excelente noticia para el Instituto de Filosofía, las ciencias sociales y la universidad, aludiendo no sólo a la UDP sino más bien a la tradición universitaria en general. Al respecto, destaca las particularidades del IDF y las posiblidades de la comunión entre ciencias y humanidades:
La creación de la facultad de Ciencias Sociales y Humanidades es una excelente noticia, para el Instituto de Filosofía y, creo, para las Ciencias Sociales, pero también para la Universidad en general (no solamente la UDP).
“El IDF es un instituto principalmente enfocado en el posgrado. Esto nos permite hacer un trabajo de investigación profundizado y creativo. Integrar una facultad significa genuinamente que compartimos los resultados de nuestras investigaciones y las preguntas que las propulsan con otros colegas, de otras disciplinas. Se crea así más mundo común; se afinan los enfoques; surgen nuevas preguntas u obstáculos que no logramos ver al existir de forma separada. Todo esto tan solo porque hay más interacción, diversidad, y ocasiones de reflexionar sobre nuestros contextos y los principios que los rigen.
Por otro lado, las ciencias sociales no son separables de las humanidades. Hay autores que son transversales a todas estas disciplinas. Humanidades y Ciencias realmente no existen de forma separada, aunque no se confunden”.
Además, se refiere a la situación de las humanidades ante los cambios de la sociedad contemporánea:
Finalmente, “Estamos en un momento paradójico. Si bien se han desconsiderado las Humanidades en las últimas décadas, la transformación del mundo laboral, el carácter polivalente de ciertos trabajos, incluso el desarrollo de la IA, han dado un nuevo lugar a las Humanidades en el mundo laboral. Estamos en un momento realmente peculiar. Las humanidades no están siendo valoradas por los políticos que se han sometidos cada vez más a las exigencias del mercado, pero sí losi lo están siendo por el mercado. Hasta necesitamos robots instruidos. Con la creación de la facultad, creo que no solo se consolidan las Humanidades, sino también el mercado, entendido en el sentido amplio: el intercambio, la vitalidad del mundo social”.